La etapa más importante de la vida es la niñez; en ella se producen cambios de manera constante, por esta razón es esencial tener en cuenta la alimentación infantil. Según un estudio realizado por la universidad de Harvard y el hospital general de Massachusetts se determinó que los niños mal atendidos son propensos a tener dificultad de aprendizaje y problemas de actitud, lo que a su vez genera irritabilidad, agresividad, dificultad de comprensión y falta de interés.

¡El desayuno es la clave!

La capacidad de atención, de concentración, de socialización y de apertura ante la carga académica depende del nivel de energía que el niño tenga durante la jornada escolar proporcionado por el primer alimento del día.

La nutricionista de nuestra fundación, Katherine Carrasquilla, recomienda que para obtener un desayuno balanceado y equilibrado se debe incluir una porción de: proteína de origen animal (queso, huevo, lácteos, etc), carbohidratos (arepa, galletas, tostadas, cereal sin azúcar, etc), y grasas (mantequilla o aceites vegetales). Esto debido a que en el desayuno el menor recibe una cantidad de nutrientes que generalmente no están en otros alimentos.

En conclusión la nutrición infantil inapropiada causa efectos negativos como poca capacidad intelectual, menor capacidad de trabajo físico y mayor vulnerabilidad ante su desarrollo político y social.